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Casi todos los coches tienen un encendedor, que también sirve como fuente de alimentación para el navegador y otros dispositivos. Si la toma no funciona, puede deberse a varias causas. En nuestro artículo sobre el hogar hemos resumido cuáles son.
El encendedor no funciona: compruebe el fusible
- Al igual que muchos otros componentes eléctricos de su coche, el encendedor también tiene un fusible. Lo primero que debe hacer es comprobarlo. Muchos fusibles se estropean tras varios años de uso y deben sustituirse. Sin embargo, la sustitución es rápida y sencilla y puede realizarla usted mismo.
- Puede consultar en el manual de instrucciones dónde se encuentra el fusible de su vehículo. Una vez que haya encontrado el fusible, debe instalar uno nuevo. El antiguo le servirá de modelo a la hora de comprar uno nuevo. Dado que un fusible solo cuesta uno o dos euros, este es el primer paso que debe dar.
El encendedor no funciona: sustituir el botón
- Si el fusible no era la causa del fallo, es posible que el problema esté en el botón. En todos los vehículos, puede sustituirlo sin problema por un botón original del fabricante. El coste es de unos 20 euros, dependiendo del modelo.
- Nota: antes de comprar un botón, compruebe el conector. Para ello, puede, por ejemplo, conectar un cable de carga del navegador y comprobar si se carga. Si es así, el problema está en el botón y hay que sustituirlo. Si el navegador no se carga, el botón funciona correctamente y no es necesario sustituirlo. En ese caso, el problema tiene otra causa.
El encendedor no funciona: sustituya la toma
- Si ha descartado ambos factores como causa del defecto, es probable que la toma del encendedor esté defectuosa. Sin embargo, esto ocurre con relativa poca frecuencia, por lo que debe revisarla en un taller especializado antes de comprar una nueva.
- Si la toma está defectuosa, solo le queda sustituirla por una nueva. Debe hacer que lo comprueben siempre en un taller, ya que no todas las tomas están conectadas de la misma manera. Si no tiene mucha experiencia con aparatos electrónicos, es mejor que deje la reparación en manos de un mecánico. El coste oscila entre 50 y 100 euros, según el modelo.
