El olor corporal ácido como señal de alarma: qué hay detrás

by Johannes

Un olor corporal ácido no siempre es motivo de preocupación, pero debe observarse con atención, especialmente si aparece de forma repentina e intensa.

Olor corporal ácido: posibles causas

Nuestro sudor es inicialmente inodoro. Solo la interacción de las bacterias de nuestra piel, que descomponen las proteínas y los ácidos grasos del sudor, produce el típico olor corporal. Sin embargo, un olor ácido puede indicar diversas causas que van más allá del proceso normal de sudoración.

  • Alimentación y digestión: La alimentación tiene una influencia considerable en nuestro olor corporal. Los alimentos muy condimentados o ricos en grasas, como el ajo, la cebolla, el curry o los platos picantes, pueden alterarlo y darle un tono ácido. El alcohol, especialmente el vino y la cerveza, así como ciertas intolerancias alimentarias (por ejemplo, la intolerancia a la lactosa o la malabsorción de fructosa) también pueden influir en el metabolismo y provocar un olor ácido notable.
  • Cambios hormonales: Los cambios en el equilibrio hormonal, por ejemplo, durante la pubertad, el embarazo o la menopausia, suelen influir en el olor de nuestro sudor. Las fluctuaciones hormonales pueden aumentar la actividad de las glándulas sudoríparas y alterar la flora bacteriana de la piel, lo que da lugar a un olor más intenso e inusual.
  • Estrés y emociones: El estrés activa las glándulas sudoríparas apocrinas, que producen una gran cantidad de sudor en las axilas, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Este tipo de sudor contiene más proteínas y lípidos, lo que lo convierte en la «fuente de alimento» perfecta para las bacterias. Si sufre estrés prolongado, su sudor puede adquirir un olor más ácido y desagradable.
  • Infecciones y enfermedades: A veces, el olor corporal ácido puede ser un signo de infección. Las infecciones fúngicas en la piel o en el sistema digestivo, como las causadas por la levadura Candida, pueden provocar un olor agrio desagradable. Además, ciertas enfermedades metabólicas, como la diabetes o las disfunciones hepáticas y renales, alteran los procesos químicos del cuerpo, lo que puede provocar un olor corporal inusual.

Cuándo el olor corporal ácido se convierte en una señal de alarma

Un ligero cambio en el olor corporal después de comer alimentos picantes o cuando se está nervioso suele ser inofensivo. Sin embargo, si el olor cambia repentinamente de forma significativa, persiste durante mucho tiempo o se acompaña de síntomas como náuseas, cansancio, cambios en la piel o pérdida de peso, se debe acudir al médico.

  • Diabetes y cetoacidosis: Si la diabetes mellitus no se controla adecuadamente, puede producirse una cetoacidosis diabética, que es una emergencia médica. En este caso, el cuerpo descompone más grasa y produce cuerpos cetónicos. Estos provocan un olor dulzón y afrutado, a veces también ácido, que a menudo recuerda al quitaesmalte (acetona). Si se combina con síntomas como sed intensa, náuseas, vómitos, dolor abdominal o confusión, es necesario acudir inmediatamente al médico.
  • Enfermedades hepáticas y renales: El hígado y los riñones son órganos desintoxicantes fundamentales. Cuando presentan disfunciones, los productos metabólicos pueden acumularse en la sangre y liberarse a través de la piel. Esto puede provocar un olor corporal ácido.
  • Sin embargo, lo más típico en las enfermedades hepáticas avanzadas es el llamado fetor hepático, un olor dulzón y putrefacto que indica una acumulación de amoníaco y otras toxinas. Los síntomas acompañantes, como ictericia, cansancio o hinchazón, deben ser evaluados por un médico sin falta.
  • Enfermedades metabólicas: Enfermedades genéticas raras como la trimetilaminuria (también conocida como «síndrome del olor a pescado») pueden causar un olor corporal muy desagradable. En este caso, la sustancia trimetilamina, que normalmente se descompone en el hígado, se excreta sin cambios.
  • El olor es más bien a pescado que ácido y se intensifica tras el consumo de alimentos ricos en colina, como huevos, legumbres o pescado. Las personas afectadas deben acudir a una clínica especializada en metabolismo.
  • Debilidad del sistema inmunológico e infecciones: Un sistema inmunológico debilitado hace que el cuerpo no pueda defenderse eficazmente de las infecciones. Las infecciones de la piel o del tracto digestivo también pueden ir acompañadas de un fuerte olor corporal ácido. Las infecciones fúngicas o bacterianas, en particular, pueden alterar el olor del sudor y provocar un olor desagradable debido a la inflamación o la formación de pus.

    Consejo práctico: llevar un diario alimenticio

    Si tiene un olor corporal ácido poco claro o recurrente, puede ser útil llevar un diario alimenticio.

    • De este modo, se pueden identificar las relaciones con determinados alimentos, en particular con las verduras que contienen azufre (por ejemplo, el brócoli, la col o el ajo), el alcohol o los productos precocinados.
    • De esta forma, también se detectan más rápidamente las intolerancias individuales.

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