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La leche materna extraída es una buena opción para alimentar al bebé cuando se está fuera de casa. La higiene es muy importante a la hora de extraer, transportar y calentar la leche. Estos son los mejores consejos para que el bebé se sacie cuando está fuera de casa.
Salir de viaje con leche materna extraída: así funciona
La leche materna recién extraída es la que tiene un mayor contenido nutricional. Por lo tanto, si es posible, esta leche debe administrarse inmediatamente después de su extracción. Para ello, hay que tener en cuenta lo siguiente:
- Higiene: para que la leche se pueda transportar de forma segura y se conserve durante varias horas, debe extraerse en las mejores condiciones higiénicas posibles. Por lo tanto, todas las piezas relevantes del sacaleches deben limpiarse o esterilizarse a fondo antes de su uso y, a continuación, secarse. Desinfecte sus manos antes de extraer la leche y limpie el pecho con un paño húmedo. Esto tiene además la ventaja de que el dispositivo de succión del sacaleches se adhiere mejor al pecho.
- Extracción: la mayoría de los sacaleches permiten conectar directamente un biberón, que luego se puede utilizar para alimentar al bebé. Utilice un biberón de este tipo, ya que, de lo contrario, tendría que volver a verter la leche en otro biberón después de extraerla. Esto supone un riesgo adicional de contaminación bacteriana.
- Conservación: la leche materna extraída se puede conservar sin problemas a temperatura ambiente (entre 16 y 29 grados) durante cuatro horas. Si la leche se ha obtenido en condiciones higiénicas especiales, incluso entre seis y ocho horas. De este modo, ganará un tiempo valioso para una excursión, una celebración familiar, un viaje o un trayecto largo.
- Conservación: después de extraer la leche, cierre inmediatamente el biberón de forma hermética con la tapa o la tetina correspondientes. Para que la leche mantenga su temperatura de consumo, puede guardarla en bolsas isotérmicas especiales. A menudo, estas se pueden integrar cómodamente en la bolsa para pañales o fijar al cochecito. Las bolsas isotérmicas clásicas también son adecuadas.
- Alimentación: Para alimentar al bebé, saque el biberón del recipiente isotérmico. Agite ligeramente el biberón para que la temperatura se distribuya de manera uniforme. Si es necesario, enrosque la tetina. Ahora ya puede darle la leche al bebé.
- Tamaño de la ración: si su bebé toma varias raciones pequeñas en lugar de una grande, debe ajustar la cantidad de leche del biberón. Esto se debe a que, una vez que un bebé ha bebido de un biberón con leche materna, sus bacterias ya han entrado en contacto con el líquido. Se recomienda dar la leche en un plazo máximo de dos horas. Por lo tanto, es mejor que vuelva a verter la leche en un segundo biberón higiénico si su bebé quiere tomar otra ración.
- Consejo: si sobra leche materna que, por motivos de higiene, ya no se puede utilizar para alimentar al bebé, no es necesario tirarla. Es ideal como aditivo para el baño, ya que es suave para la piel, o como remedio para el dolor de culito.
Consejos para alimentar al bebé con leche materna refrigerada
La leche materna se puede conservar sin problemas durante cuatro días en el frigorífico y hasta seis meses en el congelador. También puede alimentar al bebé con esta leche cuando esté fuera de casa. Estos consejos le ayudarán:
- Leche congelada: la forma más suave de descongelar la leche materna congelada es en el frigorífico. Debe conservarse allí durante un máximo de 24 horas. A temperatura ambiente, la leche materna descongelada se conserva durante un máximo de dos horas. Por lo tanto, cuando se está fuera de casa, debe alimentarse rápidamente. Si la leche se guarda durante el trayecto, por ejemplo, en una bolsa con acumuladores de frío, la vida útil se prolonga hasta varias horas, dependiendo de la capacidad de refrigeración.
- Leche del frigorífico: la leche materna fresca se conserva en el frigorífico durante al menos cuatro días. Por lo tanto, se recomienda utilizar un recipiente isotérmico para conservarla durante el trayecto. Preste atención a las indicaciones del fabricante sobre la duración de la capacidad de refrigeración. Si es necesario, puede añadir acumuladores de frío. De este modo, la leche se conservará sin problemas durante varias horas.
- Calentar a temperatura ambiente: la leche materna se puede dar a temperatura ambiente. Si su bebé acepta esta temperatura, no es necesario calentar la leche. Simplemente puede sacarla del recipiente isotérmico y dejar que alcance la temperatura ambiente. Sin embargo, esto no es recomendable para niños hambrientos, ya que este proceso lleva demasiado tiempo.
- Calentar con agua: lleve consigo un recipiente isotérmico con agua a unos 40 grados. En él podrá calentar el biberón en unos 20 minutos hasta la temperatura recomendada para beber, que es de 37 grados como máximo. Agite suavemente el biberón antes de darle de comer al bebé para que la temperatura, las grasas y los nutrientes se distribuyan de manera uniforme.
- Calentador de biberones: un calentador de biberones calienta la leche materna a la temperatura deseada en pocos minutos. Los modelos son aptos para llevar de viaje. Hay aparatos con cable de alimentación, adaptadores para el encendedor del coche, conexión USB o incluso con batería.
