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La comida para perros es perjudicial para los gatos si se les alimenta con ella de forma habitual. Tan diferentes como son estos dos animales en su naturaleza, también lo son sus necesidades alimenticias. En este consejo práctico te explicamos lo que debes tener en cuenta.
Comida para perros para gatos: perjudicial a largo plazo
Si tienes un gato y un perro, puede ocurrir que tu gato también coma comida para perros. Si lo hace de vez en cuando, no es peligroso. Sin embargo, si tu gato solo come comida para perros, esto tiene consecuencias negativas.
- Los gatos necesitan mucha proteína en su comida, especialmente taurina. Su organismo no puede producir por sí mismo este aminoácido esencial. Se encuentra sobre todo en la carne y el pescado.
- Los perros pueden producir taurina por sí mismos y necesitan menos proteína y más hidratos de carbono en su alimentación. Por eso, la comida para perros contiene más verduras.
- Si tu querido minino solo come comida para perros, puede sufrir síntomas de carencia. Si el gato ingiere muy pocas proteínas, su pelaje se vuelve opaco y su vista se deteriora.
- Tu perro, por el contrario, engorda por el exceso de proteínas y tiene problemas digestivos, como diarrea y flatulencias.
- Los gatos son carnívoros puros. Su sistema digestivo está adaptado a ello y les cuesta digerir los hidratos de carbono. Si ingieren una cantidad excesiva de estos a través de la comida para perros, tendrán problemas estomacales e intestinales.
Cómo evitar que tu gato coma comida para perros
Para que ambas mascotas se mantengan sanas, debes asegurarte de que cada una coma solo la comida adecuada para su especie. Tenemos algunos consejos para conseguirlo.
- No compre comida para perros para su gato y asegúrese de que su mascota tampoco reciba golosinas para perros, por muy bienintencionadas que sean, de personas desconocidas.
- Coloque la comida del perro y del gato en habitaciones separadas y cierre la puerta mientras comen. Deseche los restos inmediatamente. Así, los dos peludos no podrán intercambiar su comida.
- Si tu perro se acerca a la comida del gato, hazle señales para que sepa que no debe hacerlo.
- Alimenta al perro y al gato a horas diferentes y vigila al otro animal. Así podrás intervenir a tiempo si se comen algo que no les corresponde.
