La abreviatura RFID no se entiende a primera vista. Sin embargo, es importante saber qué hay detrás de esas cuatro letras: se trata de la denominación «identificación por radiofrecuencia».
Identificación por radiofrecuencia: explicación de la RFID
La RFID es un sistema de identificación mediante ondas electromagnéticas.
- En un pequeño chip RFID se puede almacenar la información más variada. Un lector puede leer los datos en cualquier momento por radio.
- Los datos almacenados pueden ser texto claro o códigos simples. Se pueden almacenar números, nombres, contraseñas y mucha otra información.
- Los chips RFID también se denominan transpondedores o etiquetas. Hoy en día, los chips RFID son productos de gran consumo que cuestan solo unos céntimos.
La tecnología detrás de la RFID: toda la información en resumen
No todas las tecnologías RFID son iguales. Dependiendo del fabricante y del uso previsto, el funcionamiento y la frecuencia de transmisión utilizada varían. Sin embargo, la estructura de los transpondedores RFID es siempre la misma: cada transpondedor consta de una antena, un circuito analógico para enviar y recibir datos, un circuito digital y una memoria.
- Existen tanto transpondedores pasivos como activos. Los transpondedores activos cuentan con una batería propia o recargable y, por lo tanto, tienen una vida útil limitada. A cambio, la distancia al lector puede ser de varios metros.
- Los transpondedores pasivos no tienen batería y obtienen su energía directamente del campo de energía del lector. De este modo, las etiquetas RFID funcionan durante un tiempo prácticamente ilimitado, aunque solo a distancias cortas.
- Debido a su reducido tamaño, a menudo solo se pueden almacenar pocos datos en las etiquetas RFID. Sin embargo, por lo general, solo se almacena cierta información en forma de texto o códigos cortos.
Fundamentos técnicos y frecuencias
Los sistemas RFID funcionan con diferentes rangos de frecuencia, que influyen directamente en el alcance, la velocidad de transmisión de datos y el ámbito de aplicación:
- La banda de baja frecuencia (LF) abarca frecuencias de 30 a 300 kilohercios y suele funcionar a 125 o 134,2 kilohercios. Estos sistemas solo alcanzan alcances cortos, de hasta unos diez centímetros, pero son relativamente insensibles a materiales como el metal o el agua. Por ello, se utilizan con frecuencia para el marcado de animales o en el control de accesos.
- El rango de alta frecuencia (HF) se sitúa entre 3 y 30 megahercios y, en la práctica, funciona principalmente a 13,56 megahercios. Esta tecnología permite alcances de hasta un metro y es especialmente adecuada para tarjetas inteligentes, sistemas de bibliotecas y documentos de identidad electrónicos.
- La banda de ultraalta frecuencia (UHF) abarca de 300 megahercios a 3 gigahercios y suele funcionar entre 860 y 960 megahercios. Estos sistemas alcanzan distancias de hasta diez metros y son ideales para su uso en logística, seguimiento de mercancías y sistemas de peaje.
- También existen aplicaciones RFID en el rango de microondas, que funcionan, por ejemplo, a 2,45 o 5,8 gigahercios. Estas permiten velocidades de transmisión de datos muy altas, pero son más sensibles a las influencias ambientales.
- Los transpondedores se pueden clasificar en diferentes tipos. Las etiquetas de solo lectura se programan una sola vez y, a partir de entonces, solo se pueden leer, pero no modificar.& nbsp;Las etiquetas de lectura/escritura permiten modificar o completar los datos almacenados en cualquier momento. Los transpondedores semipasivos disponen de una batería propia para la memoria, pero solo transmiten cuando se encuentran en el campo activo de un lector.
RFID: Dónde se utiliza esta tecnología
La tecnología RFID ya se utilizó durante la Segunda Guerra Mundial. Se equiparon tanques y aviones con transpondedores para distinguir entre amigos y enemigos.
- A partir de la década de 1960, la RFID también se utilizó en la industria. Se colocaron etiquetas RFID en piezas de trenes o automóviles para garantizar una identificación correcta.
- Desde la década de 1970, la RFID también se hizo conocida en la vida cotidiana. Para evitar robos, hoy en día se siguen colocando etiquetas RFID en bebidas alcohólicas o prendas de vestir. En la caja, los chips RFID se destruyen mediante un potente imán.
- Desde la década de 1980, la tecnología RFID también se utiliza en la agricultura. A las vacas y otros animales de granja se les colocó una marca en la oreja con un chip RFID para su identificación.
Hoy en día, muchos perros y gatos también reciben un microchip para su identificación.
- En los nuevos pasaportes y documentos de identidad, parte de la información se almacena en un chip RFID. Las tarjetas de débito, los forfaits de esquí, los inmovilizadores electrónicos y los sistemas de peaje también utilizan la tecnología RFID.
- También se ha pensado en incluir chips RFID en los billetes de banco, pero hasta ahora los proyectos correspondientes han fracasado debido a los costes.
- Actualmente, casi todos los smartphones utilizan la tecnología RFID en forma de NFC (Near Field Communication), una tecnología RFID mejorada para distancias cortas, por ejemplo, para el pago sin contacto.
Software, gestión de datos e integración
Los sistemas RFID modernos se controlan cada vez más mediante software especializado. Este no solo se encarga de la lectura de las etiquetas, sino que analiza y vincula los datos obtenidos en tiempo real.
- El middleware conecta los lectores RFID con los sistemas informáticos existentes, como los sistemas ERP o de gestión de almacenes.
- La gestión de datos desempeña un papel fundamental: hay que filtrar, almacenar y gestionar de forma trazable millones de lecturas RFID.
- Las aplicaciones basadas en la nube permiten realizar análisis entre diferentes ubicaciones e integraciones con plataformas de IoT.
Resumen de ventajas
Una ventaja fundamental de la tecnología RFID es que el intercambio de datos se realiza sin contacto. De este modo, la información se puede transmitir de forma rápida y eficiente sin que sea necesario un contacto directo entre el transpondedor y el lector.
- El registro automático de objetos o personas reduce considerablemente la carga de trabajo, lo que se traduce en un ahorro significativo de tiempo y costes. Especialmente en el sector logístico, el uso de sistemas RFID puede optimizar los procesos y minimizar los gastos de personal.
- Otra ventaja es el bajo índice de errores. Dado que el registro es automático, se evitan en gran medida los errores de introducción manual. Esto aumenta considerablemente la precisión de los datos de inventario o de producción.
- La RFID también mejora la trazabilidad en las cadenas de suministro. Las empresas pueden rastrear la ubicación y el estado de productos individuales en tiempo real, lo que permite que los procesos sean más transparentes.
Aspectos de seguridad y protección de datos
Con la creciente difusión de los sistemas RFID, también aumentan los riesgos de uso indebido y de acceso no autorizado a los datos almacenados.
- Uno de los mayores peligros es el denominado «skimming», en el que personas no autorizadas intentan leer en secreto los chips RFID desde cerca. De este modo, información sensible como datos personales o códigos de acceso puede caer en manos equivocadas.
- Para minimizar estos riesgos, se utilizan diversas medidas de protección. Las fundas de protección para carnés o tarjetas de crédito, por ejemplo, impiden que la información almacenada sea leída sin permiso.
- Los chips RFID modernos suelen estar equipados con tecnologías de cifrado que solo permiten el acceso a lectores autorizados.
- Métodos técnicos adicionales, como el denominado «comando de desactivación», con el que se puede desactivar un chip de forma permanente. Otro enfoque son las «etiquetas bloqueadoras», que impiden la lectura no autorizada emitiendo una especie de señal de interferencia.
- Además de las medidas técnicas, la normativa legal también desempeña un papel decisivo. En la Unión Europea, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) garantiza que los datos personales se recopilen y traten de acuerdo con directrices claramente definidas.
- Las empresas que utilizan RFID están obligadas a explicar de forma transparente la finalidad de la recopilación de datos y a garantizar unas medidas de seguridad suficientes.
